San Diego, CA – En el marco del “Mes de la Herencia Hispana”, surge la historia de María Lara, una mujer que, con su carrito de limpieza y un bote de basura, se ha convertido en una figura esencial dentro del Hospital Infantil Rady Children’s en San Diego.
María lleva siete años y medio trabajando en el área de recuperación de cirugías, donde su labor consiste en mantener los espacios desinfectados y seguros para los pacientes. Sin embargo, su entrega va más allá de las tareas de limpieza. Con su calidez humana, ha logrado tocar el corazón de muchos niños y de sus familias.
“Desinfectar todo lo que ellos tocan, por el bien de ellos también, para que no tengan otra enfermedad más. Cuando ya se van, pues a limpiar a fondo todo, desinfectar todo bien”, explicó María.
Su camino en este trabajo comenzó casi como una tradición familiar, ya que dos de sus hermanas trabajaron durante dos décadas en la misma área. Tras escuchar sus recomendaciones, finalmente decidió unirse al equipo.
“Tenían años diciéndome que me viniera para acá. Y decidí venir. Ahora ya tengo siete años y medio aquí. Me gusta la limpieza, y más en el hospital de niños”, contó con orgullo.
Pero lo que más valora María es el vínculo que ha creado con los pequeños pacientes, quienes muchas veces la ven como una amiga. Uno de los recuerdos más emotivos que guarda es el de una niña que permanecía en silencio hasta verla entrar en su habitación.
“Nada más entraba yo y nada, y decía la mamá que no hablaba en todo el día hasta que me miraba a mí. Cuando se fue, sí sentí feo, porque ya se encariña uno con los niños de verlos diario”, relató conmovida.
La historia de María es un recordatorio de que detrás de cada labor silenciosa existe una entrega capaz de cambiar vidas. Su esfuerzo refleja el orgullo de la herencia hispana: Trabajar con dedicación, compromiso y, sobre todo, con el corazón.


