San Diego, CA – Las deportaciones contra la comunidad migrante se han intensificado en las últimas semanas en el condado de San Diego, generando temor e indignación entre muchas familias. Uno de los casos más recientes es el de Júnior Puentes, un migrante cubano que fue detenido tras acudir a una cita ante la corte.
“Me presenté y ahí fue que me detuvieron”, relata Júnior. “Me dijeron: ‘Con la organización de este nuevo gobierno, discúlpame pero te tengo que detener’”.
Durante más de diez años, Júnior cumplió puntualmente con todas sus citas ante migración. Pero el 10 de junio todo cambió. Fue arrestado y trasladado al Centro de dDetención de Otay Mesa, donde permaneció casi tres semanas sin información clara sobre su futuro.
“Estuve todo un día con un papeleo tremendo. De ahí me llevaron a este lugar en Otay Mesa”, cuenta sobre su experiencia en el centro operado por CoreCivic.
Debido a que no podía ser devuelto a Cuba, país del que huyó en 2003 por motivos de seguridad, fue procesado bajo el programa de “deportación interior” y entregado a las autoridades mexicanas en la garita de San Ysidro. Después de un viaje de cuatro días en autobús, fue llevado a Villahermosa, Tabasco.
Desde entonces, su nueva realidad implica acudir cada semana a firmar en las oficinas migratorias mexicanas, como parte del proceso que le permite permanecer en el país legalmente.
“Tenemos que dar una firma como constancia de que estamos aquí, cumpliendo con sus requisitos y leyes”, explica Junior.
La historia de Júnior es también una de resiliencia. A los 24 años llegó a Estados Unidos sin rumbo ni familia, y durante años enfrentó la soledad, la pobreza y las adicciones, viviendo en las calles del sur de California.
“Fueron 18 años en las calles. Pero ‘me puse las pilas’, fui a un centro de rehabilitación y empecé de nuevo”, recuerda con la voz entrecortada.
En Chula Vista logró rehacer su vida. Se convirtió en ejemplo de superación, ayudando a otros a salir de situaciones similares. Actualmente, aunque deportado, no ha perdido la esperanza.
“Esto no termina aquí. Voy a seguir adelante. Mi historia ahora tiene una nueva misión: Inspirar desde este lado de la frontera”, dijo Júnior.
Actualmente, Júnior toca puertas en busca de empleo en Tabasco, intentando adaptarse a una vida nueva y desconocida, lejos del país donde reconstruyó su identidad.


