El endurecimiento de las regulaciones en Estados Unidos está creando una nueva barrera para los transportistas en la frontera: el idioma. Lo que antes era un requisito poco aplicado, hoy se ha convertido en un factor determinante que puede resultar en la pérdida de licencias, visas y empleos.
Una exigencia que transforma el panorama
En la región fronteriza de Tijuana, donde miles de conductores cruzan mercancías diariamente hacia Estados Unidos, el requisito del inglés obligatorio ha pasado de ser una formalidad a una condición estricta.
La medida tomó fuerza después de que el presidente Donald Trump firmara una orden ejecutiva para hacer cumplir rigurosamente una normativa ya existente que exige a los conductores de vehículos comerciales tener dominio del idioma inglés.
Este cambio ha generado preocupación entre aquellos que dependen del transporte binacional para subsistir.
Aspiraciones en peligro
Sergio Gaeta Romero es uno de los muchos aspirantes a operador binacional que ahora enfrentan este nuevo desafío. Actualmente se está preparando en el Cecati 144 de Tijuana con la intención de obtener su licencia y trabajar transportando mercancías entre ambos países.
“Mi nombre es Sergio Gaeta Romero, y mi aspiración es ser operador binacional, ya que me encuentro aquí en la frontera de Tijuana”, comparte.
Aunque cuenta con la preparación técnica necesaria, reconoce que ahora el dominio del idioma es tan crucial como saber conducir.
Para Sergio, esto implica un esfuerzo adicional: además de sus clases durante la semana, ha decidido estudiar inglés los fines de semana para mantenerse al día.
Impacto directo en licencias y visas
El problema no solo afecta a aquellos que buscan ingresar al sector, sino también a conductores con experiencia. Según representantes de la industria, ya se están dando casos de operadores que están perdiendo oportunidades laborales por no cumplir con este requisito.
“Tenemos casos de operadores que han ido a renovar sus visas y no se las han renovado por no cumplir con el requisito”, señala Alfonso Millán, delegado de CANACAR.
Esto representa un golpe directo al sector, ya que muchos conductores con años de experiencia están siendo desplazados.
Preocupación en la industria
El impacto se extiende al sector empresarial, especialmente al sector manufacturero, que depende del flujo constante de mercancías entre México y Estados Unidos.
Alejandra Mier y Terán, de la Cámara de Comercio de Otay Mesa, advierte sobre las consecuencias de esta medida en la seguridad y eficiencia del transporte.
“Un transportista me dice: este es mi conductor más seguro, y ahora me lo están sacando de trabajar, y tengo que contratar a un conductor que hable inglés, que tal vez sea menos seguro”, explica.
Esta situación plantea un dilema: priorizar el idioma sobre la experiencia al volante.
Estrategias de adaptación
Ante este nuevo escenario, empresas y organismos están tomando medidas para minimizar los impactos. Algunas compañías ya están enviando a sus conductores a cursos de inglés, mientras que la Cámara de Comercio de Otay Mesa planea implementar herramientas prácticas.
“Son preguntas habituales que les pueden hacer para que practiquen mientras conducen”, detalla Mier y Terán.
Estas iniciativas buscan facilitar el aprendizaje del idioma en un entorno laboral exigente.
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