San Diego, CA – El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha puesto en marcha una ambiciosa campaña de contratación, con la intención de sumar más de 14,000 nuevos agentes para el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Esta iniciativa forma parte integral del plan migratorio de la Administración Trump.
Pedro Ríos, del Comité de Amigos, expresó su preocupación al respecto: “Esto sería una amenaza tremenda para las comunidades migrantes y para las personas que quieren proteger los derechos bajo la Constitución”.
Según datos recientes, más de 78,000 personas ya han aplicado para estos puestos, marcando un récord para la agencia. Este incremento es posible gracias a la aprobación de un presupuesto federal multimillonario destinado a la seguridad fronteriza y la aplicación de leyes migratorias.
Ríos añadió: “Hace poco el Congreso aprobó un presupuesto bastante inmenso. Lo cual Trump firmó. Entonces ahora tienen el triple de la cantidad de fondos para poder llevar a cabo sus operativos”.
La campaña de reclutamiento abarca desde universidades hasta redes sociales. Líderes comunitarios temen un aumento en los operativos. Benjamín Prado, también del Comité de Amigos, comentó: “Vimos un incremento desde febrero en adelante… Ahora, con estos nuevos agentes que ya empiezan a reclutar, pues obviamente vamos a ver más presencia en las comunidades, pero las comunidades se están organizando”.
Sin embargo, para algunos, la medida es necesaria. Héctor Gastélum, analista político, argumentó: “El presidente fue muy transparente… Entraron 20 millones de personas aproximadamente. Entonces necesitamos sacarlas de este país”.
ICE también está ofreciendo incentivos en su campaña de reclutamiento, incluyendo un bono de hasta $50,000. Gastélum enfatizó: “Este es un país de leyes y de orden, y queremos que la ley y el orden aplique para todos”.
Esto ocurre en medio del anuncio de Tom Homan, el “zar de la frontera” del presidente Donald Trump, quien recientemente declaró que la siguiente fase de su campaña de deportación se enfocará en ciudades santuario, tras el mortal tiroteo de un oficial presuntamente perpetrado por una persona indocumentada. Mientras tanto, activistas señalan que la realidad para muchas familias es vivir con miedo a ser detenidos o separados.


