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A una semana del lanzamiento de la convocatoria para el preregistro del carril de acceso rápido Fast Lane, el gobierno municipal de Tijuana asegura que el interés superó las expectativas iniciales. Sin embargo, mientras más de 1500 trabajadores transfronterizos ya se inscribieron en el programa, otros consideran que el costo mensual lo hace inasequible, especialmente para aquellos que han cruzado la frontera diariamente durante décadas.
El programa Fast Lane fue diseñado para beneficiar a los trabajadores que viven en Tijuana y trabajan en San Diego, un sector que enfrenta largas filas diarias para ingresar a Estados Unidos. Para muchos, el tiempo perdido en la garita se ha convertido en una constante que afecta su calidad de vida.
Alberto es uno de esos trabajadores. Lleva 28 años cruzando la frontera todos los días para trabajar en Estados Unidos. En promedio, dedica dos horas diarias a este proceso, lo que equivale a 520 horas al año y, en total, casi 21 meses de su vida esperando en las garitas.
“Si tengo 28 años cruzando la garita todos los días para venir a trabajar aquí en Estados Unidos”, expresó Alberto, quien alterna entre los cruces de San Ysidro y El Chaparral, principalmente a pie.
Cuando se le pregunta si cruza en vehículo, responde que solo cuando no hay fila, una situación poco común. “¿Y eso es cada cuándo?”, añade, dejando claro que los cruces rápidos son la excepción, no la regla.
Según la Secretaría de Desarrollo Económico de Tijuana, responsable del proyecto Fast Lane, en tan solo una semana se registraron más de 1500 personas interesadas en acceder al carril de cruce rápido, una cifra que refleja la urgencia de alternativas para los trabajadores transfronterizos.
El secretario Pedro Montejo Peterson explicó que una de las características más comprendidas del programa fue la opción de compartir el beneficio. “Dentro de estos más de 1500 registros, la mayoría eran compartidos, lo que significa que la gente entendió que podían llevar a otra persona en el mismo automóvil y que podían alternar con dos placas”, señaló.
El precio del programa Fast Lane oscila entre 600 y 900 dólares mensuales, con la posibilidad de registrar hasta cuatro personas bajo un mismo costo. Según las autoridades, esto reduce significativamente el gasto individual si se comparte.
“Si lo hacen de esta manera, con dos personas pagan menos, con 3 personas, y con 4 estarían pagando hasta 2500 pesos”, detalló Montejo Peterson.
A pesar de esta opción, para trabajadores como Alberto el programa sigue siendo inaccesible. “Realmente me parece muy caro el costo mensual que están cobrando, no es asequible para mí”, afirmó.
Según el plan municipal, los primeros trabajadores inscritos comenzarán a utilizar el carril Fast Lane a partir del 16 de febrero. Las autoridades confían en que, a medida que avance el programa y se conozcan sus beneficios reales, más personas optarán por compartir el costo y unirse.
Mientras tanto, el debate continúa entre quienes ven en Fast Lane una oportunidad para recuperar horas de vida y quienes, a pesar del desgaste en las filas,
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