
El día de su investidura, el presidente Donald Trump asistió a un servicio en la Catedral Nacional de Washington, donde la obispa episcopal Mariann Budde dirigió un mensaje público pidiendo compasión hacia las comunidades más vulnerables, incluyendo inmigrantes y personas LGBTQ. Al mismo tiempo, su administración anunció nuevas políticas migratorias que han generado opiniones divididas.
En su sermón, Budde enfatizó la necesidad de misericordia y empatía, diciendo:
“En nombre de Dios, le pido que tenga misericordia con aquellos que temen perder a sus familias, que huyen de zonas de guerra y que buscan compasión en este país.”
Reacciones divididas al mensaje de la obispa
El discurso de la obispa fue interpretado por algunos como un llamado a la humanidad, mientras que otros lo vieron como una politización del púlpito. El pastor José Durán, activista pro inmigrantes, expresó su desacuerdo:
“Ella habló con una agenda en mente, enfocándose en la comunidad LGBTQ. Mencionó a los migrantes solo para equilibrar su discurso y no sonar demasiado inclinada hacia ideologías de izquierda.”
Por otro lado, Elizabeth Sánchez, residente de Barrio Logan y madre indocumentada, manifestó su preocupación por las nuevas políticas migratorias anunciadas por la administración Trump:
“Nos quitan toda esperanza. Trabajo, cuido a mis hijos, no hacemos daño a nadie, pero ahora ni siquiera sabemos si estaremos seguros en nuestras propias casas.”
El pastor José Durán también habló sobre el impacto de las nuevas políticas de deportación, señalando las injusticias hacia personas trabajadoras que contribuyen al país:
“Estoy completamente en contra de las deportaciones de personas que trabajan duro y contribuyen a este país pagando impuestos. No es justo que aquellos que están tratando de construir un futuro mejor sean tratados como criminales.”
Trump responde en redes sociales
El presidente Trump, a través de un post en la red social Truth Social, criticó duramente a la obispa Budde, llamándola una “odiadora de Trump de izquierda radical” y asegurando que “no es muy buena en su trabajo.” Además, exigió una disculpa por sus palabras durante el servicio inaugural.
El sermón de la obispa y las nuevas políticas migratorias destacan las tensiones entre espiritualidad, política y derechos humanos en Estados Unidos. Mientras tanto, las comunidades afectadas continúan enfrentando incertidumbre y buscando apoyo frente a los cambios.

