Tijuana, BC – El fin de semana, Tijuana fue escenario de un homicidio que ha conmocionado a la comunidad migrante. Dentro del albergue “Tu lugar es a mi lado”, en la zona norte de la ciudad, un joven migrante de 21 años, identificado como Manuel, murió tras recibir un disparo en la cabeza. Las autoridades informaron que el presunto responsable es un menor de apenas 13 años.
Este hecho ha “encendido las alarmas” sobre la seguridad en espacios destinados a proteger a personas en movilidad. De acuerdo con la Fiscalía de Baja California, el caso involucra circunstancias aún confusas: El arma de fuego no ha sido localizada y se investiga cómo ingresó al albergue.
Abel, un migrante originario de Aguascalientes que se encontraba en el interior del albergue, relató el desconcierto del momento.
“Nadamás un tornado y todos pensaron que eran cohetes y ya salí y vi que estaba la policía, todos pensamos que era un cohete”, dijo Abel.
Lo que parecía un ruido festivo resultó ser una detonación mortal. Las autoridades hallaron a Manuel sin vida, mientras el adolescente implicado, que no vivía en el albergue sino en la misma colonia, fue detenido.
Miguel Ángel Gaxiola, fiscal de delitos contra la vida en Baja California, explicó que el menor aseguró que él disparo fue accidental.
“El cual de primera mano el menor manifiesta que al estar manipulando un arma de fuego se le fue una detonación, es una versión que estamos dándole seguimiento”, comentó Gaxiola.
Sin embargo, el arma continúa desaparecida.
“No se localizó el arma de fuego, aparentemente llega una tercera persona y la retira del lugar, hay que ver el protocolo, qué estaba haciendo un arma de fuego en una casa migrante”, agregó Gaxiola.
Por su corta edad, el adolescente no puede ser procesado como un adulto. La fiscal general de Baja California, María Elena Andrade, subrayó las limitaciones legales.
“Tiene 13 años apenas, no es susceptible a llevar un proceso legal, por la edad. Por la corta edad, estamos investigando todo el entorno del menor, quien al parecer tenía problemas familiares, estamos revisando cómo llegó esa arma ahí, si él la llevaba, cómo la ingresaron”, acotó Andrade.
La ley mexicana establece que menores de 14 años no pueden enfrentar un proceso penal, lo que abre un debate sobre cómo garantizar justicia para la víctima mientras se protege el interés superior del menor.
Este homicidio no solo pone en evidencia la vulnerabilidad de los migrantes, sino también la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en los albergues. Espacios que deberían brindar refugio frente a la violencia externa se ven ahora marcados por la tragedia.
La detención preventiva del director del albergue y la búsqueda del arma son pasos iniciales en una investigación que busca respuestas. Mientras tanto, la comunidad migrante de Tijuana, que ya enfrenta múltiples riesgos en su camino hacia Estados Unidos, vive con mayor incertidumbre.
Las autoridades continúan recabando pruebas y testimonios para esclarecer cómo un menor de 13 años tuvo acceso a un arma de fuego y por qué esta aún no ha sido localizada. La Fiscalía de Baja California mantiene abiertas varias líneas de investigación, mientras la sociedad exige explicaciones y soluciones para evitar que un hecho similar vuelva a repetirse.
El homicidio en este albergue fronterizo se convierte así en un caso emblemático de los retos que enfrenta la ciudad de Tijuana: Proteger a los más vulnerables en medio de una realidad marcada por la violencia y la falta de control sobre las armas.


