
Tijuana, BC – La esperanza es lo único que nunca muere en las madres y los padres que buscan a sus desaparecidos en México. Después de casi siete años, una madre de familia encontró a su hija desaparecida en Tijuana, lamentablemente no como esperaba.
El 25 de julio del 2018 fue la última vez que vieron a Adriana Ramírez Sillas, una joven madre de tres hijos. Pasaron los días, meses y años sin rastro de ella, su madre fue de las primeras buscadoras en la ciudad fronteriza, quien con pico y pala salía todos los días con la esperanza de encontrarla.
“Su mamá nunca cansó de salir a buscarla, aún cuando tenía la responsabilidad de seguir manteniendo una casa, de seguir llevando comida a su mesa. Hasta el día de hoy que gracias a Dios va a poder tenerla en un lugar digno”, comentó Paula Sandoval, del colectivo “Familiares unidos buscando a nuestros desaparecidos”.
El pasado primero de abril, este colectivo encontró una osamenta en la colonia San Ángel, al suroeste de Tijuana, una zona cercana a donde vivía Adriana.
Al analizar los restos, genéticamente comprobaron que se trataba de una mujer, así que se comparó con las muestras de ADN de familiares de desaparecidos que buscan a mujeres, y dio positivo con el ADN de la madre de Adriana. Para corroborar esta información, hicieron una segunda comparativa de ADN con uno de sus hijos y el resultado fue, de nueva cuenta, positivo. Después de casi siete años, la búsqueda había terminado.
Quienes no son sometidos a esta comparativa de ADN terminan en la fosa común donde hay más de 20 mil cuerpos sin identificar.
De los miles que les faltan por encontrar, hoy Adriana regresa con los suyos.
“La mamá tenía la esperanza de encontrarla viva, como todas las mamás que buscamos desaparecidos. Cuando los encuentras de esa amanera, dices ‘como Dios me lo regrese’, pero al final en tu corazón no quieres eso”, expresó Paula Sandoval.

