
Tijuana, BC – Familias que perdieron a sus seres queridos en accidentes provocados por conductores ebrios piden una reforma legal que imponga penas más severas y cambie la forma en que se castigan estos delitos en Baja California.
Las cifras de accidentes viales siguen en aumento, y detrás de cada número hay una historia marcada por la pérdida. A pesar de las campañas de prevención y los operativos de alcoholemia, el consumo de alcohol al volante continúa siendo una de las principales causas de tragedias en las calles de la ciudad fronteriza.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad, durante 2024 se registraron más de 470 accidentes vehiculares relacionados directamente con el consumo de alcohol. Las autoridades advierten que el 60% de los percances entre jóvenes involucra a conductores que manejaban bajo los efectos del alcohol.
Entre quienes exigen justicia se encuentran Alejandra López y su familia. Su hija de apenas cinco años, Silvia Aurora, y su suegra, perdieron la vida tras ser atropelladas por una conductora en estado de ebriedad.
“Tomó, agarró su carro, manejó en exceso de velocidad. ¿Fue un simple accidente? Arrebatarle la vida así, tan cruel, a mi niña de cinco años y a mi suegra”, expresó Alejandra, entre lágrimas.
Una historia similar vivió Karla Villa, hija de un fotógrafo que perdió la vida el 6 de julio cuando un taxista ebrio perdió el control de su vehículo.
“Esa persona iba manejando en estado de ebriedad. Fue un taxista de la Rosarito Obrera y al dar la vuelta se impactó contra mi papá”, contó Villa.
Ambas familias se han unido para impulsar un cambio en la legislación. Piden que los accidentes provocados por conductores ebrios no se clasifiquen como homicidios culposos, sino como “dolo eventual”, lo que implicaría penas más severas.

“Buscamos que haya una reforma donde ya la persona que maneja en estado de ebriedad y mata a alguien no sea juzgada por homicidio culposo, sino por dolo eventual”, explicó Villa.
Por su parte, Iván González, quien perdió a su madre en un accidente similar, asegura que el sistema actual no responde al dolor de las víctimas.
“Queremos que se tipifique de una manera diferente este tipo de casos. No se trata de un accidente, sino de una decisión consciente de manejar bajo los efectos del alcohol”, mencionó González.
En la colonia Valle Verde, un mural recuerda la tragedia que vivió la familia López. Se titula “Las dos Silvias” y muestra los rostros de la niña y su abuela, acompañados de un mensaje contundente: “Manejar ebrio no es un accidente, es una decisión”.
“Es un llamado de atención a las autoridades, para que haya más control sobre las personas que se suben al carro tomadas y creen que no es tan grave atropellar a alguien”, señaló Blandina López, hija de otra víctima.
Las familias afectadas coinciden en que las sanciones actuales son insuficientes y que se necesita una política pública integral que combine prevención, castigo y educación vial.
Mientras las autoridades reiteran los esfuerzos de concientización, en las calles de Tijuana los cruces siguen marcados por flores, velas y nombres de víctimas que recuerdan una dolorosa realidad: Cada vida perdida por conducir bajo los efectos del alcohol es una tragedia que pudo evitarse.

