Tijuana, BC – El temor a los operativos migratorios que se ejecutan actualmente en California llevaron a una familia hondureña a abandonar Estados Unidos para no perder a sus hijos. Tomar la decision de regresar no fue facil, dijo el padre de familia, Armando Mendoza.
Armando y Ana, su esposa, prefierieron renunciar al “sueño americano” antes de que su familia fuera separada en una deportación.
“Nosotros lo abandonamos porque no quería que nos quitara los niños”, dijo Armano Mendoza, migrante de Honduras.
Llegaron a Estados Unidos en 2019 a través de una caravana, venían con sus tres hijos mayores, unos “cuates” que hoy tienen nueve años, otro hijo de siete y los más pequeños de cino, tres y un año nacieron en Estados Unidos. Mendoza esperaba todos los días afuera de un Home Depot en Los Ángeles a ser contratado, mientras que ella trabajaba en el campo. A ambos les tocó atestiguar las redadas.
“Salian persiguiendo a los compañeros de trabajo, los agarraban y también había mucho maltrato, separaciones de niños, decidimos salirnos”, acotó Ana Mendoza, migrante hondureña.
Tomar la decisión de regresar no era fácil, sus hijos estaban en la escuela, aprendieron inglés, y hasta fueron reconocidos por su aprovechamiento. Justo cuando empezaba a cumplirse el sueño de darles una mejor oportunidad de vida, “empacaron sus metas en una maleta”, tomaron un autobús a San Ysidro y salieron a Tijuana, pero no deportados, sino por voluntad propia y juntos.
Llegaron la noche del jueves al albergue Juventud cerca de 2,000 personas en busca de un lugar donde poder quedarse.
Hoy, una carpa es su morada, Ana, está embarazada de nuevo, y en medio de la incertidumbre, no saben lo que sigue para ellos. Empezar desde cero, posiblemente en México, pero juntos.


