
San Diego, California. Después de 14 años de servicio y múltiples misiones en el Pacífico, el USS Fort Worth (LCS-3) fue oficialmente dado de baja por la Armada de Estados Unidos durante una emotiva ceremonia realizada en la Base Naval de San Diego.
El evento marcó el cierre de la vida operativa de uno de los buques de combate que durante más de una década formó parte del paisaje de la bahía de San Diego y rindió homenaje a los cientos de marinos y familias que integraron su historia.
El USS Fort Worth llegó a San Diego en 2012 para incorporarse a la flota del Pacífico. Diseñado para operar con rapidez y maniobrabilidad, incluso en aguas poco profundas, el buque participó en patrullajes, ejercicios militares, operaciones de seguridad y entrenamientos conjuntos con fuerzas navales de distintos países.
“Este barco estuvo por todas partes del mundo. Hizo muchas misiones importantes para el país”, expresó Jaime Paredes, chief de la Base Naval de San Diego, durante la ceremonia.
Con una velocidad máxima de 45 nudos —equivalente a poco más de 50 millas por hora— y una longitud de 387 pies, el USS Fort Worth realizó en el 2014 su primer despliegue desde San Diego hacia el Pacífico Occidental como parte de la estrategia de la Armada para fortalecer su presencia en esa región.
Para muchos de sus tripulantes, la ceremonia representó un momento de orgullo y nostalgia. Samuel Castañeda, quien sirvió a bordo del buque, recordó que se trató de su primera asignación dentro de la Marina.
“Ser parte de esta ceremonia significa mucho porque este fue mi primer barco. Como toda experiencia, tuvo momentos buenos y difíciles, pero la tripulación fue increíble”, comentó.
Más allá de su papel estratégico, el USS Fort Worth también fue hogar temporal para cientos de marinos que desarrollaron su carrera militar mientras servían al país.
Jaime Paredes destacó además el orgullo de representar a la comunidad hispana dentro de las Fuerzas Armadas.
“Ser latino, ser mexicano de origen, es algo que llevo con mucho orgullo. Uno representa a este país sin olvidar sus raíces”, afirmó.
La ceremonia también reunió a familiares de los integrantes de la tripulación, quienes durante años acompañaron a distancia cada despliegue del buque.
“Estoy muy feliz. Es el primero de nuestra familia que forma parte de la Marina y es algo muy importante para nosotros”, expresó Cinthia Kaulay, madre de uno de los marinos.
Con el retiro del USS Fort Worth también concluye un capítulo importante para la Base Naval de San Diego. El buque forma parte de los 14 barcos y submarinos que la Armada de Estados Unidos tiene previsto retirar del servicio antes del 30 de septiembre.
Su despedida simboliza el fin de la trayectoria de una embarcación que contribuyó a reforzar la presencia naval estadounidense en el Pacífico y que, durante años, fue parte de la identidad marítima de San Diego.

