San Diego, CA – Conocido como “El Barco de América”, este majestuoso velero es el más alto que navega bajo la bandera de Estados Unidos y el único de su tipo en servicio activo del gobierno.
“Viene haciendo un trabajo en equipo, puesto que se necesitan seis personas para moverlo”, explica Helen Suárez Ramos, oficial de la Guardia Costera.
Nacido en Alemania en 1936, fue construido con acero resistente para soportar los mares más fuertes. Sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y fue capturado por Estados Unidos, donde hoy sigue navegando los océanos, entrenando a las nuevas generaciones de oficiales.
Helen Suárez Ramos detalló que “en 1946, pasa a posesión de Estados Unidos como un tipo de adquisición debido a la guerra. Después, en 1946, continúa su función de barco escuela, pero esta vez bajo un nuevo país, un nuevo gobierno, nuevas enseñanzas”.
Con una eslora de 90 metros, 23 velas y más de nueve millas de cuerdas, algunas velas son tan pesadas como un automóvil. Para ajustarlas, los tripulantes suben hasta 45 metros sobre el nivel del mar.

“Tenemos una tripulación de más de 70 tripulantes y más de siete oficiales. Vamos a diferentes países. También tenemos una función diplomática. Es decir, que el barco básicamente cubre diferentes funciones, tanto educacional como diplomáticas”, añade Suárez Ramos.
Más allá de ser un barco escuela, es un embajador flotante que viaja a distintos países, llevando su historia y tradición a cada lugar.
Jimmy Alejandro Pozo, cadete de segunda clase de Ecuador, comparte su experiencia: “Cuando viene a Estados Unidos. Hice el entrenamiento desde ceros siendo un recluta y hasta que se gradúa de oficial. Una vez graduado de oficial, vuelve a la fuerza errestre marina o aérea del país nativo para dar sus servicios con lo que ha conocido Estados Unidos, aplicarlos a su país y mejorarlo”.
Con su madera brillante y su campana original, el Cutter Eagle sigue siendo testigo y protagonista de historias que cruzan océanos y generaciones.


