Las recientes detenciones realizadas en Tijuana y Playas de Rosarito encendieron nuevamente las alertas en torno al crimen Tijuana, al exhibir la presencia activa de diversos grupos delictivos que se disputan territorio, rutas y poder en la frontera. Entre los capturados figuran personas consideradas objetivos prioritarios por autoridades estatales y federales, lo que refuerza la magnitud del problema y la compleja red de organizaciones criminales que operan en la región.
Una de las capturas más relevantes fue la de Gustavo N., incluido en la lista de los 32 delincuentes más buscados en Baja California. Según las autoridades, fue detenido junto a dos personas más durante un operativo federal realizado en Tijuana. En su poder tenían armas, droga y cartuchos útiles. La investigación, a cargo de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada, establece que el detenido está vinculado al grupo delictivo Beltrán Leyva y es requerido por autoridades de Estados Unidos.
“Está dentro de la lista porque uno de ellos tiene acusaciones por autoridades de Estados Unidos, la federación hará lo conducente”, señaló Laureano Carrillo, secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana de Baja California.
La captura de este presunto criminal refuerza la línea de investigación que indica que células ligadas a organizaciones históricas continúan operando en Baja California, pese a múltiples golpes de las autoridades.
Días después, en Rosarito, se registró otro operativo que reveló la presencia de una facción distinta. En las inmediaciones del relleno sanitario, fuerzas de seguridad detuvieron a un grupo armado, donde uno de los integrantes fue abatido. Los aseguramientos incluyeron ocho armas largas, cargadores y cartuchos.
De acuerdo con autoridades, los detenidos trabajaban para La Mayisa, una célula perteneciente al Cártel de Sinaloa. El grupo llegó oculto dentro de un camión recolector de basura para evitar ser detectados mientras cruzaban la ciudad.
“Llegaron ocultos en un camión de basura para poder cruzar la ciudad y no ser detectados, quienes hacen la denuncia es quien los ve ingresar a ese basurero”, explicó Carrillo.
Las detenciones dejaron en evidencia que al menos cuatro grupos criminales operan actualmente en la frontera de Baja California. La presencia de organizaciones antagónicas ha derivado en enfrentamientos, ejecuciones y una creciente tensión en la región.
Desde el Comité Ciudadano de Seguridad Pública, advirtieron que la disputa no se centra únicamente en el trasiego de drogas.
“Los criminales más que en disputa del trasiego de drogas y enervantes, la disputa es por territorio y por poder”, explicó Edgardo Flores Campbell.
Las organizaciones han diversificado sus actividades más allá del narcotráfico. La extorsión, el cobro de piso y lo que el comité denomina “impuesto criminal” se han convertido en fuentes de ingresos aún más rentables.
“El cobro de piso y la extorsión es la nueva modalidad o es lo más rentable, incluso que el trasiego de droga… el monopolio de la fuerza pública lo tiene el grupo criminal que impera en un determinado territorio”, advirtió Flores Campbell.
En ambos operativos, los detenidos fueron puestos bajo la custodia de la Fiscalía General de la República, que continuará con las investigaciones correspondientes.

