A sus apenas 14 años, Zoey Magallanes se ha convertido en un ejemplo de resiliencia, fe y esperanza. Tras enfrentar una dura batalla contra la leucemia que puso en riesgo su vida, hoy no solo celebra estar en remisión, sino también haber cumplido un sueño que la acompañó en sus momentos más difíciles: conocer, aunque sea desde el escenario, a su artista favorita, Karol G.
La vida de Zoey dio un giro inesperado en diciembre de 2022, cuando a los 11 años fue diagnosticada con leucemia. La noticia sacudió profundamente a su familia, que desde ese momento inició junto a ella un camino lleno de incertidumbre, tratamientos intensivos y mucha fe.
Durante más de dos años y medio, Zoey recibió quimioterapias en el Rady Children’s Hospital, enfrentando días largos y dolorosos tanto física como emocionalmente.
“Fue muy difícil… había días en los que no quería ni levantarme”, recuerda Zoey sobre el proceso.
En abril de 2025, finalmente recibió el alta médica. Sin embargo, la alegría duró poco: apenas dos semanas después, el cáncer regresó con más fuerza, llevándola incluso a cuidados intensivos.
En medio del dolor, Zoey encontró consuelo en la música. En especial, en la canción “Mañana Será Bonito” de Karol G, que se convirtió en su himno personal. “Me dio la mentalidad de que todo iba a estar bien”, cuenta Zoey.
Su madre, Karina, recuerda cómo esas canciones se transformaron en una fuente constante de esperanza durante los momentos más críticos: “Era como decir: mañana va a estar mejor”.
Después de una batalla que parecía interminable, llegó la noticia que cambiaría todo: Zoey estaba libre de cáncer.
El momento fue tan emotivo como esperado. Su madre recuerda haber corrido a darle la noticia, cumpliendo una promesa que había repetido durante meses: que todo estaría bien.
Pero la historia no termina ahí. Este año, Zoey vivió una experiencia que jamás imaginó posible. Gracias a que su historia llegó a oídos del equipo de Bichota Records, la familia recibió una llamada inesperada que cambiaría sus vidas.
Poco después, Zoey estaba en el público del Coachella, viendo en vivo a la artista que la acompañó durante su enfermedad. Entre miles de personas, cantó, bailó y celebró la vida en lo que fue su primer concierto.
“Me encantó… fue el primero en toda mi vida”, dice emocionada.
Para su madre, el momento fue indescriptible: ver a su hija sonreír, llena de vida, frente a quien tanto la inspiró, fue una recompensa a años de lucha.
Hoy, Zoey está en remisión y poco a poco retoma su vida en su hogar en Desert Hot Springs, rodeada de su familia, sus animales y su amado caballo “Cowboy”.
Su historia no solo es un testimonio de supervivencia, sino también un mensaje de esperanza para quienes atraviesan momentos difíciles. “Va a ser difícil, no te voy a mentir… pero vas a estar bien”, asegura Zoey con una madurez que supera su edad.
Zoey no solo venció el cáncer. También demostró que incluso en los momentos más oscuros es posible encontrar luz.

