
San Diego, CA— Este lunes por la mañana se presentaron ante la Corte Federal de San Diego dos de los cinco acusados por una operación de tráfico humano registrada en mayo, una tragedia que cobró la vida de varios migrantes, entre ellos menores de edad.
Aunque los hechos ocurrieron hace varios meses, organizaciones y especialistas advierten que situaciones similares continúan repitiéndose e incluso van en aumento, en medio del creciente flujo migratorio hacia Estados Unidos.
Los cruces irregulares han sido parte de la dinámica fronteriza por años; sin embargo, en los últimos meses se han registrado con mayor intensidad.
Pedro Ríos, activista del Comité de Amigos, explicó que estas tragedias derivan de la falta de acceso a los procesos regulares de asilo. “Es provocado a raíz de que las personas ya no pueden acercarse en una garita para solicitar el asilo. Y esto obliga a las personas a tener que buscar rutas de mucho peligro como son los cruces marítimos.”
La madrugada del 5 de mayo, cinco presuntos traficantes participaron en una operación para transportar migrantes por mar. Una panga con 19 personas a bordo se volcó cerca de Torrey Pines, causando la muerte de cuatro migrantes, incluidos dos hermanos de 14 y 10 años.
Durante la audiencia de este lunes, Melissa Jennelle Cota, de 33 años, se declaró culpable de transportar ilegalmente al grupo. Fue sentenciada a 21 meses de prisión y tres años de libertad supervisada.
Gustavo Lara, de 32 años, también aceptó su culpabilidad, pero su caso quedó pendiente a la espera de que su defensa presente objeciones relacionadas con su libertad condicional.
El investigador y defensor de derechos humanos Víctor Clark, Director del Centro Binacional de Derechos Humanos en Tijuana, alertó sobre la participación del crimen organizado en estas operaciones.
“El riesgo es que esas bandas de traficantes de personas… en su gran mayoría están bajo el control del Cártel de Sinaloa, y eso implica un grave riesgo.”
Además del peligro del trayecto, los migrantes que pagan a contrabandistas enfrentan otras formas de explotación al llegar a Estados Unidos.
Justin De la Torre, jefe de la Patrulla Fronteriza en San Diego, advirtió: “Cuando las personas llegan a Estados Unidos ilegalmente, hacen un acuerdo con los cárteles… Les cobran más de 10,000 dólares a cada uno. Al llegar, a menudo se ven obligados a trabajar para saldar esa deuda… Sus familias pueden ser amenazadas si no pagan.”
De acuerdo con expertos, las redes de tráfico manejan distintos esquemas de pago.
Víctor Clark detalló: “Pagas la mitad antes de cruzar… usualmente los migrantes no traen el dinero, y son los familiares del lado estadounidense quienes financian esos pagos mediante transferencias o giros en efectivo.”
Recomendaciones para prevenir más tragedias
Los especialistas insisten en tres puntos clave:
- Informarse adecuadamente antes de emprender un viaje a la frontera.
- Evitar entregar dinero a contrabandistas o intermediarios.
- Utilizar únicamente las vías legales de ingreso a Estados Unidos para reducir riesgos y evitar caer en manos del crimen organizado.

