
Tijuana, BC.- La exigencia de justicia resonó sin necesidad de gritos. Tijuana fue escenario de una de las manifestaciones más conmovedoras de los últimos meses: una marcha completamente silenciosa en memoria de la abogada y catedrática Emilia Ortega, asesinada el 18 de noviembre. Familiares, abogados, compañeros de trabajo y ciudadanos se congregaron para exigir claridad en la investigación y un alto a la violencia que, aseguran, mantiene a la ciudad en constante zozobra.
La caminata inició en la glorieta del CECUT. No hubo porras ni exigencias a voz en cuello; solo el sonido de los pasos y el peso de las fotografías de Emilia que los asistentes llevaban entre las manos. Algunos portaban carteles que expresaban un mensaje contundente: no buscan condolencias de las autoridades, buscan justicia.
La manifestación avanzó hacia la Fiscalía General del Estado, la institución responsable de esclarecer el crimen. Fue en este trayecto donde el silencio se convirtió en un llamado urgente para que las autoridades actúen.
Entre los asistentes se encontraba el abogado Ramón Rodríguez, del Colegio de Abogados Constitucionalistas, quien expresó la preocupación del gremio ante un crimen que permanece sin detenidos.
“Queremos que esta marcha silenciosa, este silencio llegue a las autoridades, a los responsables, para que actúen con lo que la ciudadanía les paga, ellos tienen que investigar.”
El caso de Emilia ha estremecido particularmente al sector jurídico de la ciudad. No solo por la brutalidad del hecho —fue asesinada a bordo de su vehículo, a plena luz del día, en una de las avenidas más transitadas de la colonia Altamira—, sino porque, según señalan los manifestantes, existe la percepción de que las investigaciones han avanzado lentamente.
Durante el recorrido, voces dentro del gremio manifestaron abiertamente su molestia por la falta de resultados. Hans Zamorano, representante de la Coordinadora Nacional de Abogados de México, cuestionó el actuar de las autoridades:
“Lo que le sucedió a esta abogada es una injusticia, el fiscal creo que sabe quiénes son, no sé qué están esperando en no detenerlos.”
Al llegar a las instalaciones de la Fiscalía, el silencio finalmente se rompió. Allí, los presentes expresaron lo que ven como una demanda básica pero urgente: seguridad.
Frente al edificio, Silvia Rodríguez, integrante del Colegio de Abogadas Constitucionalistas, alzó la voz:
“Lo que queremos son resultados efectivos en seguridad, no hay ninguna otra que todos los tijuanenses pidamos, seguridad.”
El reclamo no se limitó al caso de Emilia. Para muchos, este homicidio refleja una problemática más amplia que afecta a toda la ciudadanía.
Zamorano lo expresó sin rodeos:
“No sólo en contra de los actos de nuestro gremio, en contra de toda la ciudadanía, no hay prevención, las armas entran por las aduanas, es responsabilidad del gobierno federal y la otra es que no se está deteniendo a los asesinos.”
Horas después de la manifestación, la Fiscalía informó que existen “avances importantes” en la integración del caso y que confían en detener a los responsables. Sin embargo, para los manifestantes, las palabras no son suficientes: exigen resultados concretos.
La ciudad, marcada por la violencia, encontró en esta marcha silenciosa un espacio para la esperanza y el reclamo. El nombre de Emilia Ortega se convirtió en símbolo de una demanda que trasciende su caso: justicia y seguridad para todos.

