Tijuana, BC – Tijuana vive un nuevo episodio de violencia que evidencia la sofisticación creciente de los grupos criminales: Drones cargados con explosivos atacaron instalaciones de la Fiscalía de Baja California. Este ataque marca un punto crítico en la estrategia delictiva, ya que los perpetradores utilizan tecnología para agredir sin dejar rastro físico.
El incidente ocurrió en Playas de Tijuana, a menos de una milla de la frontera y frente a una casa de la cultura y una unidad deportiva. Según informes oficiales, tres drones arrojaron artefactos explosivos de manufactura casera, elaborados con botellas de plástico. Los explosivos causaron daños a tres vehículos particulares y uno oficial, pero no se reportaron personas lesionadas.
“Tiene un aditamento el dron, donde al momento de llegar al punto donde tiene que soltar el artefacto hechizo lo suelta y al momento del impacto con el piso es cuando hace la detonación, donde hacen las diversas esquirlas, cuestiones metálicas hasta canicas”, dijo Miguel Ángel Gaxiola, fiscal de Delitos contra la Vida.
Tras el ataque, se montó un amplio dispositivo de seguridad en los alrededores. La presencia de otro dron provocó disparos por parte de las autoridades, aunque no fue localizado. La Fiscalía clasificó el caso como terrorismo y continúa la investigación para determinar responsabilidades y tipificar los delitos correspondientes.
“Terrorismo y lo que resulte, conforme se den los hechos, vamos viendo qué otro tipo penal se puede actualizar”, acotó María Elena Andrade, fiscal de Baja California:
Vecinos de la zona relataron la tensión vivida durante el ataque. Una de ellas describió los momentos de confusión y miedo.
“Tres bombazos, el primero muy fuerte, el segundo también y el tercero menos fuerte. Todos los vecinos salimos porque ya había tirado unas bombas molotov aquí”, comentó la testigo.
Una de las dificultades que enfrentan las autoridades es la falta de evidencia física directa de los atacantes. No se cuenta con grabaciones de video, fotografías o imágenes captadas por cámaras de la ciudad, lo que complica la identificación de los responsables.
Una de las desventajas de esta investigación es que no hay evidencia física de los atacantes, es decir, de estos aparatos electrónicos, los drones, no hay videos, no hay fotografías o algo que hayan grabado las cámaras de la ciudad.
A pesar de ello, la Fiscalía asegura que la tecnología y los protocólos internos permitirán continuar con la investigación.
“Cambiaron estrategia, pero tenemos la manera de continuar la investigación. Se ha invertido mucho en tecnología en la Fiscalía, por eso han sido estos resultados”, mencionó Andrade.
Aunque las instalaciones atacadas son consideradas una fortaleza —con bardas altas y una sola puerta metálica de ingreso—, actualmente se mantiene un dispositivo de seguridad reforzado en toda la Unidad Antisecuestros de la Fiscalía.
Este incidente pone de manifiesto la evolución tecnológica del crimen organizado, que ahora utiliza drones para perpetrar ataques desde el aire, minimizando riesgos para los atacantes y complicando la labor de las autoridades en la captura y prevención de estos actos.


