Tijuana, BC – El 10 de julio de 2025, una redada masiva en una granja del condado de Ventura, California, marcó el destino de cientos de trabajadores migrantes. Jorge Luis Anaya García, quien trabajó durante 25 años en campos agrícolas en Estados Unidos, fue uno de los detenidos.
“Rodearon la compañía, llegaron con drones y helicópteros, el Ejército, la DEA, el FBI, el ICE. Yo pienso que el 80 por ciento fue arrestado, la mayoría como yo”, narró Jorge Luis, quien ahora vive en Tijuana tras ser deportado.
Durante esa redada, uno de sus compañeros murió tras caer del techo de una estructura de vidrio, aparentemente alcanzado por balas de goma. “Le pegaron con balas de goma, se rompió el vidrio, se quebró el cuello y murió ahí”, lamentó Jorge Luis.
Tras su deportación, Jorge Luis encontró refugio en la Casa del Migrante Scalabrini A.C., en Tijuana, donde ahora apoya como voluntario. “No tengo las intenciones de regresar ya para allá, porque es demasiado el estrés que le están causando a la gente”, dijo.
La Casa del Migrante ha sido por 38 años un albergue para mexicanos deportados y migrantes en tránsito. Actualmente, el 95% de sus residentes son hombres deportados que, como Jorge Luis, han perdido todo vínculo con su país de origen tras décadas viviendo en EE.UU.
“Tenemos familias. Pero la mayoría son hombres deportados”, comentó el padre Pat Murphy, director del albergue.
A pesar de su labor, este 2025 ha sido uno de los años más complicados para la organización. Un recorte presupuestal del 40 por ciento —en parte debido a la reducción del apoyo por parte de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés)— forzó a la Casa del Migrante a despedir a cinco miembros de su personal.
“El hecho de ‘cortar’ cinco puestos ayudó mucho en los sueldos y los impuestos”, explicó Murphy, quien ha dirigido la institución por más de una década.

Actualmente, el albergue opera a solo al 25 por ciento de su capacidad, pero continúa brindando ayuda a personas desplazadas por la violencia, además de a quienes han sido deportados.
Para sostener sus operaciones, la Casa del Migrante organiza una cena-concierto benéfica el próximo 26 de septiembre en el Club Britania de Tijuana. Bajo el nombre “Viviendo de Noche con Causa”, el evento incluirá música en vivo del grupo Primera Fila y una rifa con premios, entre ellos un viaje a Puerto Vallarta.
Los fondos recaudados permitirán continuar con servicios esenciales como alojamiento, alimentación, asistencia legal y apoyo psicológico para migrantes.
Aunque el panorama económico es incierto y el flujo de migrantes ha disminuido, el compromiso con la dignidad y los derechos de las personas deportadas y desplazadas se mantiene firme en la Casa del Migrante.
La historia de Jorge Luis Anaya y de tantos otros revela una realidad compleja, pero también una red de solidaridad que, pese a los recortes y la adversidad, se niega a desaparecer.


