San Diego, CA – Ante el regreso a clases en el condado de San Diego, ha crecido la preocupación entre padres de familia por la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en los alrededores de las escuelas. Aunque el Distrito Escolar Unificado de San Diego ha dejado claro que no pueden ingresar a ningún plantel sin una orden judicial firmada, esta protección no se extiende a las zonas fuera del campus, donde se han registrado operativos recientes.
En respuesta, un grupo de voluntarios ha tomado la iniciativa para proteger a estudiantes y familias más allá de los salones. Este martes, un equipo de 25 personas compuesto por miembros de tres organizaciones —Unión del Barrio, la Asociación de Educadores Raza (ARE) y la Coalición de Autodefensa de San Diego— patrulla activamente los alrededores de la Escuela Preparatoria Lincoln, en Lincoln Park.
Estas patrullas comunitarias están formadas por activistas, profesores y padres de familia que vigilan zonas vulnerables a posibles detenciones por parte de ICE. Los operativos también se han extendido al norte del condado, incluyendo áreas como San Marcos y Escondido.
“Lo que estamos haciendo es un esfuerzo organizado y disciplinado”, explicó Eréndira Ramírez de ARE. “Hoy es un modelo o ejemplo de lo que se podría hacer en San Diego, en Chula Vista… Solo se necesita un grupo de maestros comprometidos”.

Durante el verano, estas organizaciones capacitaron a cientos de maestros sobre cómo actuar durante una posible redada de ICE.
“Primero es verificar, y el segundo paso importante es alertar a la comunidad”, señaló Adriana Jasso, representante de Unión del Barrio. “Que sepan que ICE está en la comunidad, en tal lugar, y que tengan cuidado”.
La tensión aumentó a inicios del ciclo escolar luego de que se reportaran dos incidentes en los alrededores de planteles escolares: El arresto de una madre cerca de una escuela primaria en Chula Vista, y otro caso en Linda Vista, donde un padre fue detenido frente a la escuela de su hijo.
“Yo siempre me encomiendo a Dios”, dijo Daisy Tirado, tía de una estudiante. “Ahora, de hecho, estaba haciendo un rezo porque yo sé que nos va a proteger”.
Frente a este clima de incertidumbre, los voluntarios aseguran que continuarán con sus patrullajes comunitarios, recorriendo cuadra por cuadra para brindar seguridad a las familias.
“Queremos que cada escuela tenga su equipo de maestros y de personal que les pueda apoyar”, concluyó Eréndira Ramírez.


